Ni Candy ni Lady
Mónica Cabrejos Columnista
Ni Candy ni Lady

Sexualidad: ¿Enfermeras o niñeras?

Las mujeres han cambiado el chip impuesto por la sociedad.

Problema entre parejas

Problema entre parejas.

01 de Mayo de 2016 8:00 am.

¿Qué tienen en común Jennifer López, Madonna y la legendaria Lucía de la Cruz? Pues comparten su pasión por los jovencitos. Se derriten frente a la carne masculina tierna y joven, potentemente viril y cargada de altos niveles de testosterona, lo cual les anuncia un festín de placeres.
 
 
Antiguamente era un goce reservado rotundamente para los varones, ahora es permitido también para nosotras. Pasadas de la base cuatro, después de haberse realizado como madres y después de una decepción amorosa, las mujeres modernas deciden recuperar el tiempo perdido en un matrimonio fallido y se entregan a disfrutar del agite sexual veinteañero.
 
Es toda una filosofía de vida, una actitud, un credo para la mujer actual (divorciada o separada y no sacrificada). Muchas mujeres han cambiado el chip impuesto injustamente socialmente para atreverse a entrar en una nueva y frenética relación amorosa con un hombre un par de décadas menor.
 
Liposucción, implantes de mama, levantamiento de glúteos, botox en las líneas de expresión, lifting fácil y rejuvenecimiento vaginal son las primerísimas acciones de una Cougar woman o mal llamada “chibolera” (robacunas, si hay confianza). Después de esta mínima inversión vienen las largas rutinas en el gimnasio; visitas a bares, restaurantes de moda y discotecas hasta encontrar al chico de tus sueños eróticos. 
 
Los jovencitos –ansiosos de experiencia– se rinden frente a esa amalgama de experiencia y madura belleza.
 
Rejuvenecidas entre risas y placer olvidan que están en brazos de un chico inmaduro e inexperto en asuntos del corazón, que después de un tiempo de haber disfrutado de esa energía sexual desbordante de las cuarentonas, deseará volver a sus salidas con gente de su generación. Cuando la relación se rompe, la mujer pierde piso porque suma un fracaso más a su lista de decepciones amorosas.
 
Algunos fracasos famosos son, por ejemplo, la de la reincidente Lucía de la Cruz y su fallido matrimonio con Luisito; la sex symbol de Hollywood Demi Moore, quien para superar su divorcio con Ashton Kutcher, tuvo que estar internada en una clínica de rehabilitación –luego de una sobredosis– para superar su adicción.
 
Estimada lectora, le traslado la pregunta: qué escogería si la elección fuera entre unos meses de pasión desenfrenada o varios años de amor apacible y sosegado. Ivana Trump (pionera de las Cougar y ex del multimillonario Donald Trump) resumió sus opciones amorosas en esta famosa frase “Prefiero ser niñera que enfermera”, lamentablemente en ambos casos se cambian pañales.