Ni Candy ni Lady
Mónica Cabrejos Columnista
Ni Candy ni Lady

Mónica Cabrejos: 'Mujeres de fe'

Mónica Cabrejos en está ocasión nos habla sobre las mujeres de fe, quien se enfrentan a todo con tal de mantenerse cerca del hombre amado. A ellas no les importa ser maltratadas mientras siempre esten juntos.

Mónica Cabrejos escribe sobre las mujeres de fe

Mónica Cabrejos escribe sobre las mujeres de fe.

19 de Febrero de 2017 5:00 am.

Las mujeres de fe son un tipo de mujeres crédulas, pertinaces, porfiadas, pero bien intencionadas; dispuestas a sacrificarse íntegramente por amor. “El amor todo lo puede, todo lo perdona y todo lo soporta”. 
 
Ellas insisten y resisten; sufren y soportan la voracidad de una mala relación. Pese al dolor de estar unidas a un amor no correspondido, poco saludable y perjudicial, se mantienen al pie del dolor con tal de mantenerse cerca del hombre amado.
 
 
Su capacidad de creer es inagotable, eterna y obstinada; una mujer de fe cree que un hombre maltratador, mentiroso y sin capacidad de comprometerse puede cambiar por amor. La esperanza –pésima consejera en estos casos- alienta a seguir en la lucha y no rendirse jamás, aunque en el camino se vayan perdiendo el amor propio, la dignidad y la alegría de vivir. 
 
Las mujeres de fe rayan en el fanatismo de sus ideales al esclavizarse a una relación dañina y poco feliz. Muchas prefieren enloquecer que dejar al abusador a merced de su soltería. Eligen dudar de sí mismas que dudar de un amor tramposo, embustero y venenoso. 
 
No es extraño ver relaciones tan tóxicas como la de Karla Solf y Ronny García, o Miguel “Conejo” Rebosio y Paola Herrera, quienes antes de soltarse prefieren darse de golpes literales y destruirse mutuamente.       
 
 
Soy una mujer de fe en recuperación, hace algunos años aprendí (gracias al ensayo y error) a creer en hechos y no en palabras. He dejado de fantasear con la milagrosa transformación de un amor dañino en una unión y feliz; si algo me ha enseñado la vida es que las personas pueden modificar sus conductas, pero la trasformación solo se da cuando se reconocen los problemas y hay una toma de conciencia de las malas acciones y del daño que ocasionan en sus seres queridos. 
 
Me he convertido en un híbrido emocional: pienso con el pragmatismo masculino y siento con la intensidad femenina, quizás por eso tengo relaciones más saludables.