Ni Candy ni Lady
Mónica Cabrejos Columnista
Ni Candy ni Lady

Mónica Cabrejos: Venganza triple x

Mónica Cabrejos nos cuenta en está ocasión sobre el porno vengativo, una herramienta usada tanto por hombres cómo mujeres. Ella aconseja denunciar inmeditamente ante las autoridades este tipo de hechos.

Venganza triple x

Venganza triple x.

05 de Marzo de 2017 5:00 am.

Imagínese usted, amable lectora, que una mañana cualquiera se despierta con la noticia de que una foto o un video suyo anda circulando por internet. Sí, un video donde se le ve en pleno acto sexual con su ex pareja, y si bien el video fue grabado con su aprobación, jamás autorizó su difusión en redes sociales.  
 
 
Propios y extraños ven el vídeo; lo comparten, lo comentan, lo juzgan. Lo observan, se relamen mirando e invadiendo su privacidad.  Impunemente lo reproducen en dvd y comercializan sus imágenes; lucran con su honor, su intimidad, su imagen y no pasa nada. No hay responsables.     
 
Si usted tuviera la mala fortuna de ser víctima del porno vengativo (porn revenge) sentiría ira suficiente para incendiar Roma dos veces seguidas, pues el porno usado como venganza es la degradación más vil de un ser humano.  
 
Digo esto porque la pornografía usada como represalia personal (por celos, envidia o simple maldad) somete a la víctima -famosa o no- a una exposición NO AUTORIZADA de su sexualidad, la cual atenta directamente contra el honor y el buen nombre y trae consecuencias graves en la vida personal y profesional de la víctima.  Es considerada una forma de violencia sexual contra las mujeres (víctimas en mayoría), ya que las desvaloriza moralmente frente a la sociedad mediante la exhibición no autorizada de su vida sexual. 
 
 
Los casos del porn revenge en nuestro país no tienen jurisprudencia; por tanto, se siguen vulnerando los derechos fundamentales. Con la tecnología como principal herramienta, se puede llegar a conocer dónde, cuándo y quién subió el video o la fotografía por primera vez, pero es necesario que la víctima denuncie el delito, ya que generalmente conoce a los culpables. Estos suelen ser ex parejas despechados o mujeres celosas. 
 
Para muchos es divertido husmear y compartir la intimidad de algún famoso; solo les recuerdo que al mirar y compartir está siendo cómplice activo de más violencia sexual contra los seres humanos.