Ni Candy ni Lady
Mónica Cabrejos Columnista
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Mónica Cabrejos: 'Ley del karma'

Mónica Cabrejos nos habla sobre la ley del karma que existe en todas las relaciones. Y es que según la escritora, toda persona que hace sufrir a la otra, algún día alguien se lo devolveran. 
La ley del Karma

La ley del Karma.

12 de Marzo de 2017 5:00 am.

La mayoría de historias románticas están regidas por el karma de amar a quien no te ama y no amar –desafortunadamente– a quien te ama. Existe una tácita ley universal basada en la no correspondencia amorosa; la misma que te hace sufrir de la misma manera que alguien sufrió por ti.
 
Los romances fallidos suelen ser un juego cruel de la vida, pues deberían enseñarnos a no equivocarnos. Si de amar se trata, lamentablemente uno nunca termina de aprender lo suficiente para lidiar con el desamor.
 
 
Fuimos testigos del desenlace de la historia de amor entre Sheyla Rojas y Patricio Parodi. El fin anunciado de la relación entre Christian Domínguez y Karla Tarazona, el cual empezó cuando Tarazona intervino en el final de la relación entre Vania Bludau y el Wachiman; ahora la historia se repite con Isábel Acevedo como la tercera inoportuna en el fin del matrimonio Domínguez-Tarazona. Dice el karma que se sufrirá en carne propia lo mismo que has hecho sufrir a otros en situaciones similares.
 
El amor no se puede obligar (pues nace con una descarga de neurotransmisores cerebrales –como la dopamina– activada inconscientemente por la similitud con nuestro objeto amoroso y será tema para otra columna). Lo que debe ser obligatorio es evitarle a otro el sufrimiento innecesario por una mala gestión emocional.
 
Siempre que hay dolor de por medio queda una deuda kármica pendiente, un corazón roto por remendar y lagrimas por cobrar.
 
 
La idea de la existente ley kármica me deja con la sensación de que no existe el libre albedrío de tomar decisiones (equivocadas o no) y que las mismas tienen sus consecuencias. ¿Y qué hay del bien que uno hace sin esperar recompensa alguna? Sirve como saldo para nuestros errores posteriores. Lo ideal es ser honestos y respetar los sentimientos ajenos, porque tarde o temprano la vida se encargará de cobrar lo que hiciste.
 
“No hagas con otros lo que no quieres que hagan contigo”, decía mi sabia abuela. Tómelo en cuenta, estimada lectora.

 


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