Ni Candy ni Lady
Mónica Cabrejos Columnista
Ni Candy ni Lady

Mónica Cabrejos escribe sobre el perro del hortelano

Mónica Cabrejos nos habla sobre su amiga 'Santita', quien se encuentra felizmente casada con su segundo compromiso, pero no soporta la idea que su ex marido quiera rehacer su vida con un nuevo amor.

Mónica Cabrejos escribe sobre el perro del hortelano

Mónica Cabrejos escribe sobre el perro del hortelano.

09 de Abril de 2017 5:00 am.

"No come ni deja comer", reza el viejo refrán y exactamente igual es mi amiga de nombre Santita. Ella está felizmente casada en segundas nupcias, pero le molesta que su ex tenga una chica nueva. Santita (que de santa no tiene nada) no soporta la idea que el padre de sus hijos pueda rehacer su vida con otra persona.

Hace unos días, Santita llegó al gimnasio roja de ira porque acababa de enterarse que su ex marido estaba en amores con una amiga, a quien no veía los mismos años que llevaba de divorciada. 
 
 
Con lágrimas en los ojos irrumpió en el vestuario solo para descargar su frustración de la supuesta “traición”. Mientras sollozaba, sentenciaba “no lo permitiré”. 
 
Las camaradas del grupo de baile cruzaban miradas con intención de preguntar qué está pasando con Santita (casada, correspondida en el amor y con la estabilidad que tanto anhelaba en su vida) sin embargo; ninguna de las chicas se atrevía a preguntarle por qué actuaba como si el ex fuera su actual.
 
Me armé de valor y pregunté: “Santita ¿sigues enamorada de tu ex?”.
 
“Nooo. Solo que no puede estar con ella porque ha sido mi ex y… y… y…”, gritó indignada.
 
No hubo ninguna razón argumentada, salvo la que yo entendí desde el punto de vista psicológico. 
 
Muchas personas tienen apego a los afectos, a las relaciones y recuerdos. Toman como propiedad a la gente y aunque los vean infelices prefieren poseerlos que soltarlos en busca de felicidad. 
 
 
Ese dolor de corazón, ese mal divorcio o esa frustración no superada son anclas que no nos dejan evolucionar espiritualmente. 
 
 “Nada es eterno Santita, todo fluye e influye para tomar su propio rumbo; deséale felicidad a tu ex marido, en vez de estar tramando ponerle zancadillas en su nuevo asunto amoroso. Todo lo que deseas a los demás, regresa a ti al doble”, le dije.
 
Lamentablemente ella es como el perro del hortelano.