Ni Candy ni Lady
Mónica Cabrejos Columnista
Ni Candy ni Lady

Mónica Cabrejos: Aplicaciones de amor

Mónica Cabrejos escribe sobre el mundo virtual y las aplicaciones que existen para ligar. Sin embargo, explica que existen riesgos al utilizar estas aplicaciones, pues te puedes encontrar con personas que pueden ser dañinas.

Aplicaciones de amor

Aplicaciones de amor .

16 de Abril de 2017 5:00 am.

Hangout, Two, MeetMe, Happn, SKOUT, Badoo, Grinder y Tinder son los aplicativos móviles más populares para buscar una cita, un ligue, una buena conversación para una noche o el tiempo que usted decida, mi estimada lectora. Solo se necesita un perfil de Facebook –verdadero o falso- y bienvenido al mundo de los afanes virtuales. 
 
 
En estos cuatro meses del 2017 sucedieron dos crímenes horrendos que han conmocionado a la opinión pública: el cruel asesinato del estudiante Luis Ramírez Santos (19) a manos de su ex enamorada, Ana Carranza. en San Juan de Lurigancho, y  el del periodista José Yactayo a manos de Wilfredo Zamora. En ambos casos las víctimas conocieron a sus asesinos en una aplicación de citas por internet.
 
Particularmente no tengo nada en contra de utilizar la tecnología para facilitarnos la vida social o romántica; sin embargo, estos dos crímenes espeluznantes me hacen reflexionar sobre el riesgo de enganchar con un desconocido.
 
Cuando hablo del riesgo, me refiero a que en el mundo virtual uno puede ser quien sueña ser, no es necesario usar el verdadero nombre o la verdadera fotografía. Se puede construir una vida inexistente y a través de ella relacionarse, enamorarse y fingir indefinidamente ser alguien. 
 
Muchos dirán que se corre el mismo riesgo si se entabla conversación en el Metro, en un bar o en la fila del supermercado y luego se da una relación con aquel perfecto desconocido o aquella perfecta desconocida. 
 
 
Insisto, no es lo mismo, para muchos con problemas en habilidades sociales o con severos trastornos de personalidad, la complicidad del teléfono móvil les permite ocultar sus intenciones reales. Así se produce el enganche idealista con su interlocutor involucrado en el coqueteo y luego de seducirse mutuamente, la mente se encargará de embellecer cada señal de alerta que puede surgir.   
 
No pretendo satanizar las relaciones que surgen en la virtualidad de una aplicación, solo advierto del riesgo, pues, como se dice, “caras  vemos, trastornos mentales no sabemos”.