Ni Candy ni Lady
Mónica Cabrejos Columnista
Ni Candy ni Lady

Mónica Cabrejos: la ley del karma

Lee aquí todo lo que dice Mónica Cabrejos sobre la ley del karma. ¿Existe la justicia que el mismo destino se encarga de determinar? 

La ley del karma según Mónica Cabrejos

La ley del karma según Mónica Cabrejos.

23 de Abril de 2017 8:30 am.

La mayoría de historias románticas está regida por el karma de amar a quien no te ama y amar -desafortunadamente- a quien no te ama.
 
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Existe una tácita ley universal basada en la no correspondencia amorosa; la misma que te hace sufrir de la misma manera que alguien sufrió por ti.   
 
Los romances fallidos suelen ser un juego cruel de la vida, pues deberían enseñarnos a no equivocarnos si de amar se trata, lamentablemente uno nunca termina de aprender lo suficiente para lidiar con el desamor.  
 
Fuimos testigos del desenlace de la historia de amor entre Sheyla Rojas y Patricio Parodi. El fin anunciado de la relación entre Christian Domínguez y Carla Tarazona, que empezó cuando Tarazona intervino en el final de la relación entre Vania Bludau y el Wachimán; ahora la historia se repite con Isabel Acevedo como la tercera inoportuna en el fin del matrimonio Domínguez-Tarazona. Dice el karma que se sufrirá en carne propia lo mismo que has hecho sufrir a otros en situaciones similares.
 
El amor no se puede obligar (pues nace con una descarga de neurotransmisores cerebrales -como la dopamina- activada inconscientemente por la similitud con nuestro objeto amoroso y será tema para otra columna) lo que debe ser obligatorio es evitarle a otro el sufrimiento innecesario por una mala gestión emocional.   
 
Siempre que hay dolor de por medio queda una deuda kármica pendiente, un corazón roto por remendar y lágrimas por cobrar. 
 
La idea de la existente Ley Karmática me deja con la sensación de que no existe el libre albedrío de tomar decisiones (equivocadas o no) y que las mismas tienen sus  consecuencias. ¿Y qué hay del bien que uno hace sin esperar recompensa alguna?, sirve como saldo para nuestros errores posteriores. Lo ideal es ser honestos y respetar los sentimientos ajenos, porque tarde o temprano la vida se encargará de cobrar lo que hiciste.    
 
 “No hagas con otros lo que no quieres que hagan contigo”, decía mi sabia abuela. Tómelo en cuenta estimada lectora.