Pachacámac: Divinidades Incas

La furia de Pachacámac se anunciaba con temblores y terremotos. Los sacrificios aseguraban su complacencia y abundancia de alimentos.

Los misterios de Pachacámac

Los misterios de Pachacámac.

17 de Noviembre de 2017 5:00 am.

Pachacámac fue el dios más importante de la costa central y, al parecer, una versión de Huiracocha. Se pensaba que manejaba los movimientos sísmicos, pues su función primordial era dar vida a la tierra a través del movimiento. 
 
 
Cuenta la leyenda que, al principio de los tiempos, un hombre y una mujer fueron creados por Pachacámac, pero padecían mucho por falta de alimentos. Un día el varón murió de hambre y la mujer no dejaba de padecer, llorar, gemir e implorar hasta que el dios Sol se apiadó de ella y, posándose a su lado, le aconsejó comer algunas raíces. Mientras ella lo hacía, el Sol la fecundó con sus rayos y se fue. Cuatro días después dio a luz un hermoso varón llamado Vichama. 
 
Pachacámac, indignado y enfurecido porque el Sol le quitaba adoración, tomó al niño y lo descuartizó. Enterró las partes e hizo que de los dientes naciera el maíz, los huesos se convirtieron en yucas y otros frutos de la tierra. De la piel salieron el pacay y diversas frutas. De esa manera, creó abundantes alimentos para que no se conozca el hambre por mucho tiempo y solo se le adore a él como dios de las subsistencias.  
 
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En honor a este dios se construyó un colosal templo en el valle de Lurín y sus oráculos eran muy prestigiosos hasta que, en el siglo XVI, fue saqueado por el español Hernando Pizarro. En su apogeo, el santuario recibía miles de peregrinos con ricas ofrendas y en sus aposentos se hacían sacrificios humanos cuando había que aplacar su ira.
 
A Pachacámac acudían los peregrinos de todo el Perú en busca de consejos, soluciones a sus problemas o respuestas a sus dudas. 
Es más, su culto subsiste en la actualidad, pero se ha mimetizado en el culto católico popular, como el Señor de los Milagros y el Señor de los Temblores en el Cusco y otros.