Sepa si su hijo tiene déficit de atención

Distinguir a un niño inquieto de otro que padece el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), no siempre es fácil.

Toma nota: Si tu hijo es diagnosticado con hiperactividad, inclúyelo en actividades deportivas donde demuestre su destreza física.

Toma nota: Si tu hijo es diagnosticado con hiperactividad, inclúyelo en actividades deportivas donde demuestre su destreza física. .

19 de Abril de 2015 5:00 am.

Distinguir a un niño inquieto de otro que padece el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), no siempre es fácil.

Sobre todo debido a la poca información que tienen los padres de familia.

Un niño a veces solo es travieso pero otros, en cambio, sí pueden estar sufriendo este trastorno. Estos al no tener la comprensión de sus seres queridos, podrían ver afectada su vida escolar y personal.

“Entre los síntomas más conocidos está las ganas intensas del niño de permanecer en movimiento, realizando una actividad física. Tiene problemas para enfocarse en una tarea y muy poca tolerancia a las frutraciones, además de una actitud impulsiva”, explica Myriam Velarde, neuróloga y directora del Instituto Médico de Lenguaje y Aprendizaje.
 
DIAGNÓSTICO

“El diagnóstico clínico debe ser realizado por un psicólogo y neurólogo”, señaló la especialista.

Es importante que los padres se informen y estudien todo sobre este trastorno, que si bien no tiene cura, tiene tratamientos efectivos para que el niño desempeñe una vida normal. En caso de que tu niño solo sea travieso, busca cuál es el motivo de su conducta. A veces es un llamado de atención al comportamiento de los padres.

LA FRECUENCIA

Aunque en el país no existen estadísticas oficiales, se estima que entre el 3% y el 7% de la población escolar sufre algún grado de TDAH. Los expertos calculan que en un salón de clase de 30 alumnos puede haber de 1 a 2 niños con este desorden neurológico, que les impide enfocar su atención por un largo tiempo, controlar sus reacciones e interactuar con otros pequeños sin parecer muy toscos.

Las investigaciones revelan que es cuatro veces más frecuente en niños que en niñas (aún no se saben las causas) y que sus primeros síntomas aparecen antes de los 4 años.

TRATAMIENTO

“El primer paso en el abordaje de estos niños se basa en terapias para modificar la conducta, pero si con ello no se obtienen resultados se debe pasar a la medicación. Esta tiene que ser individualizada porque se trata de un problema neurobiológico”, advierte la doctora Velarde.

En ese sentido, el padre debe por su parte mostrar paciencia y comprensión en conjunto con una rutina disciplinaria, tales como establecer horarios y reglas dentro de la casa. Y complementarlo con actividades que descarguen su energía, como el vóley, el básquet, el fútbol, entre otros.

“Muchos casos no son diagnosticados y son vistos solo como niños malcriados, aunque también es cierto que no hay suficientes especialistas que sepan manejar estos casos. Requieren un tratamiento integral con participación de diversos especialistas, entre ellos médicos neurólogos, psiquiatras, pediatras, psicólogos, terapeutas de lenguaje psicomotriz y sensorial, entre otros”, manifestó.