El Popular ve desaparecer Pastoruri debido al cambio climático

¡Alalao! A cinco mil metros de altura y bajo una lluvia de granizo, Marcelina Ramírez (52) camina a paso ligero para adelantarse a los visitantes y prevenirlos de posibles riesgos si se acercan demasiado a lo que queda del nevado Pastoruri. 

Marco Cotrina

La población cercana también sufre los estragos. ¡Veamos!.

Marco Cotrina

La población cercana también sufre los estragos. ¡Veamos!.

03 de Agosto de 2014 5:00 am.

Alex Valenzuela
Fotos: Marco Cotrina
 
¡Alalao! A cinco mil metros de altura y bajo una lluvia de granizo, Marcelina Ramírez (52) camina a paso ligero para adelantarse a los visitantes y prevenirlos de posibles riesgos si se acercan demasiado a lo que queda del nevado Pastoruri. 
 
El glaciar más popular de la imponente Cordillera Blanca se derrite lentamente, como dos copas de crema chantillí dentro de un horno microondas.
 
“Hay muchas grietas en este nevado y se están abriendo. Hay cuevas de hielo que están por caerse”, nos dice Marcelina, quien anda con una botella de alcohol en la mano para ofrecérselo a los excursionistas que caen a causa del soroche.
 
LA GUARDIANA DE HIELO
 
Salió muy temprano de su casa en Cátac, el poblado más cercano al nevado, y  deberá quedarse 15 días en la caseta de control en el sector Carpas, el tramo de acceso a Pastoruri.
 
Tiene cuatro hijos y un marido enfermo, pero sus quehaceres domésticos no le impiden dedicarle atención a un glaciar moribundo.  Por ello fue elegida por su comunidad para las labores de vigilancia y ella aceptó porque esta ocupación le permite descongelar su precaria economía.
 
SE QUEDARÁ SIN TRABAJO
 
“Estoy aquí para proteger a los turistas y explicarles sobre la desglaciación. Es un poco triste hablar de esto porque sé que dentro de algunos años el nevado desaparecerá y, de paso, me quedaré sin trabajo. En 1999 vendía por aquí mis golosinas a los miles de turistas que llegaban.  Ahora saco apenas 20 soles”,  añade.
 
A tres grados de temperatura y pese a sufrir de presión alta, la flamante guardiana del Pastoruri se olvida del frío tenaz porque debe recoger los desperdicios que dejan los viajeros.  “No sé cómo hablarles para que no boten su basura o no transiten sin su guía”, dice resignada.
 
LA RUTA DEL CAMBIO
 
El llanto del Pastoruri hizo migrar a muchos pobladores de Cátac; ya que el turismo dejó de ser una fuente suficiente de ingresos...  pero para ellos una luz se ve al final del deshielo.  
 
Se trata de “La ruta del cambio climático”, camino turístico diseñado por el Parque Nacional Huascarán, la Municipalidad de Cátac y el Sernanp (Servicio Nacional de Áreas Protegidas). Tras recibir capacitación, Marcelina conoce esta ruta como la palma de su mano.
 
El circuito empieza en la laguna Patococha, que se convertirá en un pastizal. En el trayecto se levanta un centro de interpretación, donde a través de maquetas y paneles, el visitante aprende más sobre glaciares, geología, paleontología, biología y clima. Sale de allí advertido sobre los riesgos del cambio climático.
 
En el camino, la naturaleza sorprende cuando aparecen los bofedales de Pumapampa, humedales que purifican el agua de los glaciares. Solitarias puyas Raimondi marcan el paso.  
 
“¿Saben por qué les tienen respeto? Los pastores creían que eran carnívoras, pues decían que sus ovejas perdidas aparecían luego incrustadas en los garfios de esas plantas”, comenta Marlene Rosario, consultora ambiental. 
 
Así es el peregrinaje al Pastoruri. Se ve que donde antes hubo nieve, ahora hay un suelo rocoso. La nieve es pura nostalgia.
 
APRENDAMOS LA LECCIÓN
 
Jesús Gómez, jefe del parque Huascarán, indica que la extinción del Pastoruri no es una batalla perdida.  “Es un proceso natural del cual tenemos que aprender la lección”. Desaparecerá pero  es difícil calcular la fecha.