Chorrillos: hampones encañonan a niños durante asalto a pollería

Atraco fue registrado por cámaras de local y agentes tratan de identificar a delincuentes.

Se llevaron billeteras, celulares, joyas y otras pertenencias..

22 de Febrero de 2016 7:00 am.

Los delincuentes demostraron una vez más que nada los detiene para conseguir sus propósitos. La noche del sábado sembraron el terror en una pollería, a solo dos cuadras de la Escuela de Oficiales de la Policía Nacional, en Chorrillos.
AMENAZARON A NIÑOS
 
Los hampones no dudaron en encañonar a varios niños para conminar a sus padres a que entreguen todo lo de valor.
 
A las 10:30 de la noche, más de 15 personas, entre ellas familias enteras, comían despreocupados cuando dos hampones con armas de fuego irrumpieron violentamente en la pollería 'A la Braza', en la quinta cuadra de la Av. Guardia Civil.
 
Otro de los malhechores se quedó en la puerta para evitar el ingreso o salida de personas.
 
“Los niños lloraban aterrorizados, pero pese a ello los delincuentes les apuntaron con sus armas en la cabeza. Fueron casi cinco minutos de terror los que vivimos”, comentó el hornero Ezequiel Cuña Chuquihuanga, quien se encontraba trabajando al momento del atraco.
 
Los hampones recorrieron una a una las mesas para apropiarse de las billeteras, teléfonos celulares, joyas y otras pertenencias de los comensales.
 
No contentos con ello, se dirigieron a la caja, donde amenazaron al administrador para que entregue una pequeña caja fuerte con las ganancias del día.
 
“Se llevaron más de cinco mil soles”, comentó el dueño Juan Centeno a la PNP.
 
Los trabajadores y clientes contaron que los asaltantes escaparon en un vehículo color negro hacia la zona de Mateo Pumacahua.
ROBO EN VIDEO
 
El violento accionar de los hampones quedó registrado en las imágenes de las seis cámaras de seguridad con las que cuenta el local, tanto en su interior como en los exteriores.
 
Tras visualizar los videos entregados por el dueño del negocio, la policía ya trabaja en la identificación de los asaltantes.
 
Recuperados del terrible susto, los clientes acudieron a la comisaría del sector para asentar la denuncia.
 
“Uno ya no puede comer tranquilo con su familia. Esos delincuentes apuntaron en la cabeza a mi niño de ocho años”, comentó una de las víctimas a la salida de la dependencia policial.