Miguel Araujo: “Gareca me aconsejó venir a Talleres”

Miguel Araujo  nunca se amilanó ante la adversidad, su ídolo es el Mudo Rodríguez y su consejero el Checho Ibarra.

Miguel Araujo en entrevista para El Popular

Miguel Araujo en entrevista para El Popular.

12 de Agosto de 2018 5:00 am.

La Fiera se alista para dejar su huella en la temible Bombonera. Miguel Araujo se encuentra listo para su estreno oficial con el Talleres de Córdoba, nada menos que ante Boca Juniors en el inicio de la Superliga argentina.
 
–¿Cuáles son tus expectativas en Talleres?
–Esforzarme y compenetrarme con el plantel. Este paso en Talleres significa crecimiento, vengo a sumar. Estoy para jugar si el entrenador lo decide. 
 
–¿Hablaste con Gareca, quien dirigió hace años a Talleres?
–Sí, Gareca es muy querido acá, me aconsejó, me dijo que Talleres es un club serio, con mucha historia y que estaba bien la decisión que había tomado.
 
 
–¿Qué impresión del fútbol argentino?
–Siempre lo he seguido, se juega con mucha intensidad y corazón y espero adaptarme.
 
–Este presente debe ser un sueño para ti, pues te forjaste en medio de limitaciones.
–Recordar eso y ver hoy el presente es lindo porque uno sabe de dónde viene. De chico fui fortalenciendo el tema mental. 
 
–A tus 23 años eres experimentado. 
–Empecé en el fútbol a los 17 años en Cobresol, siendo un niño, luego pasé al Sport Huancayo y emigré al Estrella Roja de Serbia con el que campeoné, pero por problemas económicos regresé para jugar por Alianza Lima campeonando el año pasado. La idea es no ser conformista y pensar siempre en crecer.
 
–El deporte en tu caso viene de familia.
–Mi papá fue boxeador, llegó a la profesional y mi mamá fue voleibolista. El deporte uno lo lleva en la sangre.
 
SU PAPÁ FUE SU TÉCNICO
–¿No pensaste ser boxeador como tu papá?
–Nunca me llamó la atención ser boxeador. Mi papá fue mi primer entrenador, me enseñó lo básico en el fútbol.
 
 
–¿Qué amigo o ex compañero te aconsejó de chico?
–El Checho Ibarra, quien fue mi compañero en Huancayo. Me decía Tío por mi seriedad a la hora del trabajo. Es una gran persona, me aconsejaba y sigo en contacto con él.
 
–¿Qué jugador admirabas de chico o era tu ídolo?
–Siempre admiré a mi tío Alberto Rodríguez por su juego, su profesionalismo y su don de persona. Recuerdo que  antes del partido con Uruguay, me dijo cuáles eran los puntos fuertes y débiles de Luis Suárez para neutralizarlo.
 
–¿Ya asimilaste lo que significó estar en un mundial?
–Todavía. Fue bárbaro. La piel se te pone de gallina y al cantar el himno nacional me salían las lágrimas por la emoción. Fue una linda experiencia, pero eso no debe quedar ahí. Hay que acostumbrarnos a clasificar a más mundiales.