Piden ayuda para repatriar cuerpo de venezolana asesinada en Ate Vitarte

Familiares  de Soiryth Katherine Millán Abreu (28), la venezolana asesinada a cuchilladas por su ex pareja en una habitación de Ate Vitarte, pidieron ayuda para repatriar su cuerpo y darle cristiana sepultura en su país. El feminicidio estremeció Lima.

Famiiares de Katherine Millán Abreu piden repatriar su cuerpo a Venezuela.

29 de Julio de 2018 10:00 am.

Familiares  de Soiryth Katherine Millán Abreu (28), la venezolana asesinada a cuchilladas por su ex pareja en una habitación de Ate Vitarte, pidieron ayuda para repatriar el cuerpo de la  mujer y darle cristiana sepultura en Venezuela. El feminicidio estremeció el país.
 
Devorado por los celos, el  venezolano Robert Enrique Arambulet Loyo (40) asesinó a cuchilladas a su pareja de la misma nacionalidad y luego intentó quitarse la vida lanzándose al vacío desde un tercer piso, en la zona de Salamanca, en Ate Vitarte. Otro feminicidio sacudió a la capital.
 
La víctima fue identificada como Soiryth Katherine Millán Abreu (28), mientras que el homicida, Robert Enrique Arambulet Loyo (40), se encuentra en la sala de cuidados intensivos del hospital Hipólito Unanue, en estado grave, pues no solo se lanzó del tercer piso de un edificio, sino que se infligió cortes en diversas partes del cuerpo.
 
 
El trágico hecho  ha conmocionado a sus connacionales que han llegado al Perú por la situación crítica que atraviesa su país desde hace más de dos años. Hay 363 mil venezolanos en Perú.
 
El trágico hecho ocurrió en horas de la tarde en un pequeño departamento de un inmueble ubicado en la tercera cuadra del jirón Michael Faraday, en Salamanca.
 
Por otro lado, en el hotel “León Velarde”, en Lince, falleció el ciudadano colombiano Ernesto Cuenu, quien laboraba en el consulado de ese país acreditado en Lima. Su cadáver fue internado en la morgue, donde se determinará si la muerte fue natural o provocada.
 
 

FAMILIARES PIDEN JUSTICIA

 
La historia sacudió a toda la comunidad de venezolanos en Lima. “Soiryth era un ser lleno de alegría y compromiso. Sentimos un dolor inmenso, te vamos a recordar siempre, llena de luz. Basta de feminicidios”, dijo su hermano tras pedir ayuda para repatriar los restos.
 
La familia de la víctima reveló que Roberto Enrique no toleró que Soiryth lo rechazara. Ella ya no quería retomar la relación. No era amor, era obsesión.
 
 
Cuando llegaron de Venezuela convivieron en una vivienda de Santa Anita, pero la relación se fue resquebrajando y ella decidió mudarse con su hermano y su cuñada a Ate. Fue el principio del fin.
 
Él, sin embargo, la buscaba constantemente y le pedía volver. Incluso, alquiló el cuarto -donde cometió el crimen- para estar junto a ella.