El librero más bravo del Centro de Lima conquista lectores en las redes sociales [VIDEO]

Lito ofrece y vende libros rebuscados de la cultura universal con la posibilidad de cambiarlos luego por otro del mismo precio cuando el lector termine de leerlo.  

Lito se ha convertido en el librero más polémico del Centro Histórico de Lima

Lito se ha convertido en el librero más polémico del Centro Histórico de Lima.

05 de Octubre de 2018 11:00 am.

En tiempos en que todo se halla en internet, el lector más bravo del Centro de Lima está convencido de que el gran problema del Perú es que se ha ido acabando el placer por
leer libros.
 
 
A pesar que la mayoría de jóvenes prefiere leer las redes sociales, Víctor Raúl Mendoza Ferrer es guía en la jungla del internet. Su fan page Póngase a leer ya tiene más de
3,200 mil seguidores. Víctor Raúl, o Lito para los amigos, tiene 69 años pero su peculiar forma de hablar de la vida lo ha conectado con las nuevas generaciones.
 
Cientos de nuevos lectores, entre ellos muchos estudiantes, lo buscan en su refugio libresco en el stand 106 del Jirón Camaná 995, frente a la Plaza Francia. Allí, Lito les
hace una oferta que no podrán desechar: les vende un libro y pueden luego cambiarlo por otro del mismo valor cuando terminen de leerlo.
 

SUS AÑOS DE HIPPISMO

 
Con 18,000 libros para ofrecer, Lito no solo es el lector más bravo del Centro Histórico de Lima. Es también un antiguo hippie, un ex trotamundos de larga melena que recorrió
25 países durante la década de los años 70.
 
- ¿Cómo es que se hizo hippie cuando era joven?
Fui de los primeros hippies en la década de los 60. El hippismo en mí surgió luego que mi papá rechazó que siguiera mi carrera profesional. Yo quería ser militar pero mi padre no quiso y se puso a llorar. Yo tenía 16 años y me enteré que yo había nacido cuando mi papá estaba en prisión por parte de los militares y por ser aprista. Decidí entonces no estudiar y me fui del Perú. Pero antes, mi padre me aconsejó que nunca dejara de llevar 3 o 4 libros en la mochila y que siguiera leyendo. ‘Eso vale más que 10 títulos’, me dijo yo lo sigo haciendo hasta ahora
 
- ¿A donde viajó durante esos años de hippismo?
Yo conozco 25 países fuera del Perú. Estuve 8 años con mochila y pelo largo. La mochila es implemento de viaje para hacer autostop y el pelo largo es consecuencia del
tiempo en que te lo cortas, papá. De allí a leer a Jack Kerouac o ver películas como Easy Rider y escuchar a The Rolling Stone y The Beatles la cosa es una sola: seguir en los
caminos, conocer gente de todo el mundo y reunirte con alemanes, canadienses, argentinos, americanos, etc. Cuando te das cuenta estás fumando marihuana o estás en
la selva probando ayahuasca, o en el desierto de Chicama corriendo olas.
 
- ¿Cuáles son las vivencias que más atesora de esa etapa como trotamundos?
Que le regalé 6 hijas al mundo no en cada país, sino en cada mamá. Yo tengo una hija sueca, una yugoslava, otra argentina, una colombiana y dos peruanas. Todas hasta los
25 años. He gozado carnavales maravillosos.
 
- ¿A qué país le tiene más afecto por esos viajes?
Colombia. La Colombia que conocí era el sueño para cualquier hombre que quisiera vivir bien y feliz. Hay una ciudad llamada Pereira, donde hay un lago hermoso rodeado
de plantas donde puedes leer y fumar con tranquilidad.
 
- ¿Qué lo hizo volver a Perú?
Estaba en Pereira en un restaurante en esa época. Un amigo quería que yo me quedara a vivir allí. Me invitó a comer y me preguntó sobre mi familia. En ese se momento, llamé
a Lima. Pagué 100 dólares para hacer una llamada telefónica. Pregunto por mi padre pero él estaba enfermo. Mi padre me dijo: “casi me he muerto y no has estado aquí”. Me
dijo ‘hijo, ¿vas a venir? En ese momento, decidí volver a Perú.
 
- ¿Por qué se considera lector antes que librero?
La palabra librero no significa mucho para mí. Librero es alguien que tiene libros. No me gusta esa palabra a pesar de que conocí libreros. Yo era uno de sus mejores clientes
en una época en que tenía una biblioteca muy grande privada. Llegaba al campo ferial Amazonas, a la Av Grau, a La Colmena, entre los años 70 y 90, y los libreros me decían
señor Lito. Yo podía darme el lujo de gastarme mil dólares al mes en libros. En ese entonces, era proveedor para barcos. Y ganaban bien. Y me gustaba leer. Leer es un
placer.
 

ASI EMPEZÓ A OFRECER LIBROS

 
Su aventura en la venta de libros se inició un día a inicios del año 2000 cuando estando en la ruina, vio a los izquierdistas hablando y vendiendo libros en la Plaza San Martín y,
al ver cómo ellos discrepaban, decidió sacar los libros de su biblioteca privada e instalarse en dicha Plaza para venderlos al aire libre.
 
“Cuando se empezó a gestar la Marcha de los 4 Suyos en el año 2000 vine un día a la Plaza San Martín, y vi que el problema era leer. Escuchando ese tremendo grupo de
gente hablar de cosas que no conocen ni entienden, uno se da cuenta que lo que enfrentan a los peruanos es la falta de entendimiento. Decidí hacer algo: saqué un
tablero de triplay, lo coloqué sobre 2 caballetes. Puse 300 libros encima y dije: ‘muchachos aquí hay que leer. ¡Pónganse a leer!, porque de lo contrario el Perú no tiene
solución”. Cuánta razón tiene Lito.